martes, 1 de diciembre de 2015

Discurso de una peregrina



El pasado sábado 28 de noviembre realizamos nuestra Cena de fin de año, un encuentro en el que pueden participar los miembros con sus parejas e hijos. Dada la gran cantidad de eventos, ampliaciones y reuniones del Consejo que afrontamos durante el mes anterior, no llegamos a preparar la mayor parte de lo que nos es habitual, pero sí hemos podido disfrutar de un discurso, preparado por una de nuestras mujeres guerreras. Miembro del primer nivel del Centro de Esgrima Medieval Europeo de Peregrinus Albus, Vinka llegó desde Chile hace tres años, con la intención de quedarse por solo tres años en nuestro país... pero por suerte logramos retenerla un añito más. 
A pesar de que es muy personal, y mucho de lo que dice es comprensible solo para quien vivió cada momento dentro del grupo, los invito a leer el emotivo discurso que nos permitió disfrutar.


Buenas Noches.

Sir Martin, gentilmente me ha pedido que les dirija algunas palabras éste año y es para mí un honor poder estar aquí y agradezco esta oportunidad: Sir Martin, muchas gracias.

Más que un discurso, les voy a comentar mi experiencia en Peregrinus Albus. 

Me dicen que cada año se hace el discurso frente a una pregunta que busca responder los aspectos de los peregrinos que deseamos mejorar para el Círculo Histórico y la sala de Armas. La pregunta de este año es: ¿Un Peregrino Realmente Comparte sus Vivencias?

Yo siento que sí. Bueno, todos ustedes saben que soy actriz. Compartir mis vivencias es parte de mi vida. No muchos de uds. saben que decidí no ser actriz en Argentina, por razones muy personales que no vienen al caso mencionarlas. Y hace poco ustedes me vieron pregonando, bailando, cantando y actuando. Cosa que no había hecho en todo el tiempo que llevo en éste país. Esto se debe solamente a una cosa, y es que me he sentido muy bien entre ustedes. Poco a poco entre mis compañeros de armas hemos ido recorriendo un camino que nos ha hecho confiar en el otro y ser partícipe de la experiencia de vida del otro.

Me tomó 3 meses poder dirigirle la palabra a los sargentos, otro tanto, invitarles a saludar con dos besos, ni hablar de aceptar cruzar la calle y compartir la pizza, la cerveza y las conversaciones. Las chicas que me conocen me preguntaban ¿y cómo son los chicos? y yo: todos son lindos y simpáticos y ellas: ¿y tienen músculos? Todos tienen músculos. ¿Y huelen rico? Todos huelen de maravilla. Y todas se morían de envidia. Uno te mata con cuchillos, el otro te muele a palos con la lanza, uno te noquea con el escudo, el otro te rebana con dos espadas y así. Muy entretenido. Y ellas suspiraban por los compañeros de armas que nunca van a ver.  Y yo todavía ni les hablaba. Es más, aún recuerdo que los chicos me comentaban de cómo llegaron, todos decían: el Oso me escribió ese mismo día para que viniera, y a mí también y a mí también. Y yo: A mí no me respondió nada en 10 días y tuve que aparecerme en la sala de armas para que me dijera que viniera. Pero no me iba a dar por vencida porque todavía tenía en la cabeza la respuesta del líder de otro grupo medieval, cuyo nombre guardaré para proteger a los inocentes, que cuando le pregunté por su sala de armas me ofreció gentilmente coser, bordar y cocinar. Yo le dije que quería aprender a combatir y el me insistía con coser, bordar y cocinar. Así es que le dije algunas cosas al señor que no corresponden mencionar en un discurso como éste, aunque le causó bastante risa al susodicho en cuestión. 

Por lo que no importa cuánto tardó Oso en no responder el mail, lo que importa es que cuando aparecí, me recibió, se dio el tiempo de explicarme los detalles de las espadas, me integró a los encuentros, tuvo y tiene montón de paciencia conmigo, y me contó lo que era para él éste sueño, y no solo él, sino también los sargentos que también me incluyeron a la sala de armas y los demás compañeros también, ya que esta forma de vida, se construye cada martes, cada jueves, cada sábado entre todos.  Y no importa que sea mujer, que sea extranjera, que sea más vieja que todos, que no entienda los chistes nerds que se hacen. A la hora de combatir, todos tenemos las manos apretadas a la espada y la mirada en los ojos del otro. Y para mí, poder mirarse a los ojos, es algo que vale, que te hace valorar al otro, que te muestra que el otro tiene un alma valiosa como un tesoro, aunque sea para rebanarnos a espadazos.

Yo les tenía miedo a los sargentos. Bueno, no se me nota mucho, pero soy bastante tímida, lo disimulo, pero soy. Entonces, me asustaban los sargentos tan serios y rudos. Porque no quería que me trataran como la chica que no puede tomar una espada, y tan bajita, y tan gordita y tan chilena y tan todo. Después me di cuenta que no eran tan serios. Lejos de eso. Me di cuenta que era compromiso lo que había en su proceder. Compromiso con la sala de armas, me di cuenta que era un compromiso de vida con Oso y su sueño, que poco a poco se hizo el sueño de todos y también se hizo un sueño mío. Uno que tenía escondido hace muchos años. Porque siempre he seguido desde lejos lo que es ese misterioso mundo de la edad media, la edad oscura, la edad de los caballeros y las damas. Tal vez ingenuamente en mi caso, desde la magia, lo primitivo y lo ancestral. 

Cada uno sabe muy bien porque gusta de esta época, cada uno sabe por qué se mantiene a través de los años en la sala de armas y en el círculo. Para mí, era cuestión de honor y un privilegio pode aportar humildemente desde lo que soy, desde mis capacidades como actriz, enseñar un poco de lo que hago, ponerme al servicio del Círculo, era una oportunidad para hacer un regalo a gente valiosa. Me sentí siempre muy bien acogida, me sentí valorada y al ver que participaban de los talleres de Teatro medieval, sentí aún más la pertenencia, sentí que mi contribución es bienvenida en el grupo y eso me dio alegría.

El clima que se vive en los encuentros del círculo histórico es muy agradable. Como diríamos en Chile: hay buenos cabros aquí. Buena tela, decimos. Hemos estado en los eventos públicos como la noche de los museos y el campamento medieval y es genial. Es cierto me muero de ganas por poder estar en la muestras con los chicos, quizás me vaya del país y no pueda hacerlo por la poca experiencia, pero si mi rol es pregonar y juglarear con las chicas, bienvenido sea. Participar del campamento, es un sueño cumplido. Ayudar a levantar la carpa, a decir que doña María esta de las 4 de la mañana cocinando, establecer mil veces el famoso perímetro con las cintitas, el desfile, la interacción con el público, las danzas es lo mejor. Porque hay calidez, de parte de todos, porque todos sabemos que es un esfuerzo, y que ese esfuerzo vale la pena porque es lo que nos gusta hacer. Porque es parte de éste sueño en común y particular que cada uno de nosotros tiene.

Acá he conseguido amigos, compañeras y he vivido muy buenos momentos. De verdad que sí. Vale la pena estar entre ustedes. Ser extranjera en éste país, a veces es muy difícil, en la sala de armas, en el círculo, en los aldeanos que se abren eso no pasa. Invitamos a nuestros seres queridos, a nuestros amigos, parejas, para que sean testigos de nuestras hazañas, y eso es lindo. 

Es cierto, llevo un año con ustedes y aún no tengo la más mínima idea del significado de la famosa cinta, para Oso le doy tarjeta amarilla, roja, verde y rosada. Y espero salir de ésta cena sabiendo de que se trata la cinta. Pero lo que si sé es una cosa y esto lo digo de corazón: éste era mi último año en Argentina, ya regresaba a Chile y no volvía más, y si hay una razón por la cual voy a volver es porque encontré mi manada en éste lugar, con ustedes, encontré amigos verdaderos y una loba gitana como yo, créanme que ha buscado y a recorrido mucho buscando Peregrinus como ustedes. 

Así es que quiero darle las gracias a Oso, a cada uno de los sargentos, a mis compañeras juglaresas y  a mis compañeros de armas por darme tanto, por su paciencia, por enseñarme y recordarme que se puede creer en un sueño, si todos soñamos con lo mismo. Alzo mi copa y digo :Peregrinus Albus, Semper Fidelis, 

¡Peregrinus Albus, Semper Fidelis!

lunes, 26 de octubre de 2015

Feedback: V Aniversario de Laudate Dominum

Nuestras responsabilidades personales, profesionales y en mi caso también como Director de Peregrinus Albus a veces nos hacen perdernos de las grandes pequeñas cosas de la vida. Fui padre hace unos 18 meses y rara vez tengo la posibilidad de sentarme un minuto a admirar el silencio.

Este Fin de Semana, agotado... Exhausto diría; mi mujer me ayudó llevándome a rastras al V Aniversario de nuestras amigas de Laudate Dominum. Son 7 cuadras dijimos. Vamos en subte,... en colectivo. No, vamos caminando me dije. Y así una patita movió a la otra.

Respirar un poco de oxígeno me despertó y saber que íbamos a compartir un momento familiar (en todo sentido) alimentó mi espíritu. Porque Laudate es otra familia para mi.

Las conocí en su bautismo público cinco años atrás cuando apenas eran tres integrantes. Aunque hubiese deseado haber podido ir a todos sus conciertos, me fue imposible; sin embargo, siempre las seguí de corazón y traté de acompañarlas en sus grandes momentos. Poder ser parte de ese crecimiento fue una sensación maravillosa, en ciertos aspectos parecido al que hoy vivo con mi hijo.

Uno crece, mejora, aprende. Comete errores y alcanza grandes logros. Se define a sí mismo. Se reinventa. Se diversifica. Emprende aventuras y se sorprende. Y cuando uno se quiere dar cuenta, ya no es un principiante y hay una larga trayectoria a nuestras espaldas. Los demás nombres reconocidos del ambiente interactúan con uno y de repente, uno advierte todo lo que se ha alcanzado.

Laudate en tan solo cinco años logró algo maravilloso y se profesionalizó de una manera sorprendente. Ya no puedo contar cuántos integrantes tiene y mucho menos la cantidad de instrumentos que adquirieron y usan en sus presentaciones. Siento que dejaron de ser una simple agrupación para conformar un proyecto que escapa al tiempo y el espacio.

El evento tuvo un marco familiar muy grato y cálido. Estuvo lleno de chicos junto a sus padres. Todos correteando por ahi. Muchísimas caras conocidas. Nos agasajaron con unos entremeces que prepararon y la música invadió nuestro cuerpo. No pasó tanto desde que grabaron su primer disco, y suenan hoy como un grupo completamente diferente. Un nivel muchísimo más alto. ¡Cuanto quisiera otro disco! Jeje... sin presiones chicas...

Y cuando los cuerpos empezaban a vibrar solos, nos invitaron a bailar. Y lo hicimos grandes y chicos. Todos de la mano, bebés en brazos. Nos divertimos enormemente. Nos pisamos los pies. Pero por sobre todo reímos.

Laudate genera a donde quiera que vaya ese clima de alegría, sencillez y humildad que me recuerda la felicidad de compartir un momento familiar. Estoy muy agradecido por haber estado ahi.

¡Desde Peregrinus queremos desearles lo mejor! Este camino recién comienza y uds. dan pasos agigantados. Les esperan grandes cosas por venir. Disfrútenlas.

Semper Fidelis!

Sir Martin Farhill
Portavoz de Peregrinus Albus

lunes, 12 de octubre de 2015

Feedback: Conmemoración por los 80 Años del Monumento al Cid Campeador



Cielo oscuro plomo. Humo blanco cruzando de nube en nube. Reagrupándose. Compactándose. La Lluvia nos amenaza. Preparados bajo los arcos de la Basílica de Nuestra Señora de Buenos Aires, unos ángeles de bronce nos inspiran a continuar bajo su resguardo.
 

Pese al frío, estamos allí reunidos. Aguardamos la bendición del padre, que sale en nuestra búsqueda. Bajo ese mismo techo y ante las enormes puertas de la Iglesia, quienes llevamos los fragmentos de esa misma tierra que en aquellos años hubiese pisado el Cid en su camino, damos un paso al frente. Extendemos nuestros brazos hacia el padre. Con sus palabras, nos encomienda a Dios dándonos valentía y esperanza. En lo alto estarán protegiéndonos y acompañándonos.


Formamos para marchar. Estos soldados, nobles y vasallos reunidos en peregrinación llevan en sus manos una reliquia ansiosamente esperada por aquellos hombres y mujeres reunidos ante el monumento al Cid. Pero no vamos solos. Nos acompañan unos jinetes apodados los Ciclistas Campeadorianos. Nos escolta Horacio Fórmica, presidente de la Asociación Cid Campeadorianos del Mundo. Marchamos acompañados por la melodía y cantares de nuestras damas. Nuestras armas nos protegen y nuestro emblema nos mantiene unidos y tenaces.

La tierra que llevamos en nuestras manos proviene de cinco sitios de España, hitos en la vida del Cid. Un paso por su historia, un resumen de su legado. Será volcada en el jardín homenaje del monumento, a los pies de la imagen que con bravura se erige en lo alto.


Miramos hacia el cielo, rasgado por la lanza de metal, enfrentada a la tormenta que nos acecha. Allí, donde la piedra se une a la inmensidad, el Campeador se destaca tal y como lo hizo en vida. Clavamos nuestros estandartes al suelo. Nos presentamos. Hacemos una reverencia. La gente reunida mira con pasión la figura. Cid, estamos acá en tu nombre, siguiendo tu huella. Horacio exclama: "¡Estamos aquí para proteger este monumento!" Estamos aquí para mantenerte vivo en estas tierras lejanas y frente al paso del tiempo.


Nuestra Juglaresa Marisa Fernanda inicia su pregón mientras las otras damas acompañan musicalmente. El público observa y escucha atento. Nos emocionan las palabras. Dice: "¿Qué sabemos del Cid, qué nos trae a este lugar en este día?" Son los lazos hacia nuestras raíces europeas, medievales. La ceremonia se vuelve más vívida. Podemos sentir el destierro. Queremos ofrecer nuestro pendón al servicio del Cid.


Ilustres convocados tienen el honor de volcar la tierra sobre el jardín que algún día florecerá con fortaleza y gracia. El monumento de roca y metal ya no será sólo una figura evocativa. Ahora, gracias a este jardín se convertirá en un puente que nos conecta con otras tierras, que une pasado, presente y futuro, tal como exclamó la juglaresa. Sobre él, crecerá el vivo recuerdo del Cid nutriéndose de la energía del sol que pronto asomará detrás de esta gris oscuridad.

Una hermosa y emotiva bendición que nos llega desde España pone nuestras armas en el cielo. Y las une luego a la tierra, al presente, a los Campeadorianos. Invoca a Dios entre los hombres para que este objeto de honor no sea utilizado en vano. Llama a la justicia y la verdad para que jamás dejen de servirles. Pero también a la razón, porque estas armas no deben ser utilizadas sino como último recurso. Es deber del hombre prevalecer con la palabra, auxiliar al afligido y ser íntegro con sus creencias. Nuestro silencioso juramento sella pacto con nuestros ancestros al clavar las hojas en el mismo suelo. De ahora en más, el brillo de su acero será reflejo de este maravilloso día.

El evento continuó con menciones, reconocimientos y honores. La juglaresa recitó parte del Cantar de Mio Cid. Horacio nos ilustró con su historia. Los visitantes respondieron con su entusiasmo, atención y respeto. Se volvieron parte de los acontecimientos y parte de este momento único. No hubo cierre ni despedida, porque cada uno de los presentes llevó la ceremonia consigo a sus hogares. Al regresar, narramos los hechos a nuestros familiares y amigos, los hicimos públicos. Y ahora la voz se esparce como en aquel tiempo la noticia del destierro del Cid y de cada una de sus hazañas.


Queremos agradecer en primer lugar a Horacio Fórmica que nos convocó para ser parte de la historia. Vivimos este día en carne propia y tal como el jardín atesora la tierra del Cid, llevaremos este día con nosotros adonde vayamos. Nos han tratado excepcionalmente y el evento se embebió de su generosidad y entusiasmo. Nos ha inspirado a todos su amor por la historia.

El público nos recibió cálidamente, compartieron el día haciéndonos sentir parte de ellos y a la vez parte de lo que esperaban encontrar. No hubo separación alguna entre nosotros, ni escenarios ni figuras. Aquí lo único que se destacó fue nuestro Cid Campeador. Todos los demás fuimos simples seguidores. El público entre nosotros, los ilustres invitados y organizadores del evento. La atmósfera respiraba humildad y calidez humana. Gracias por hacer de este evento un momento único en nuestras vidas.


Gracias a nuestros peregrinos, que pese a todo estuvieron allí. Que lastimaron sus manos en el trabajo con cuero o corrieron a contrarreloj para que la vestimenta y estandartes estuvieran a la altura del evento. Que permanecieron aún cuando las primeras gotas comenzaron a atacar. La bendición del padre nos llevó secos hasta las mismas puertas desde las que salimos. No pudo ser casualidad. Bajo el techo, empacamos nuestro equipo con lluvia a cántaros. La tormenta se desquitó de todo aquello que había aguantado desde que partimos en procesión desde la Iglesia.

Y gracias, sobre todo, a ti por leer estas palabras. Por ayudarnos a compartir y difundir lo que hacemos, por continuar manteniendo vivos el recuerdo y la historia.

Semper Fidelis!

Sir Martin Farhill
Portavoz de Peregrinus Albus

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Feedback: Ensalada Peregrina

El pasado lunes 21 de septiembre tuvimos reunión de avance del Círculo Histórico.

La idea era comenzar con un picnic alusivo a la fecha, pero el día no se prestó, así que armamos un picnic pero en la Guarida del Centro.

Allí, entre tecitos, mates, muffins de zanahoria y canela, tarta de coco con membrillo y galletitas, además de engordar nos dimos a las diferentes tareas que podíamos ir adelantando, de tantas que nos surgen cada vez.

Doña María trajo una carpa cosida que estuvo reparando por fuera de las reuniones. Durante la misma se puso a coser botas de cuero. En el medio, sintió que tal vez sus pies hayan crecido un poco... pero con los trucos proporcionados por la nueva Ayudante del Bibliotecario, seguramente podrá lucir sos nuevas botas en algún próximo evento -¿los Highland Games, tal vez?-.

Nuestro instructor y miembro fundador aprovechó la ocasión para conversar diferentes temas referentes al Círculo Histórico y al Consejo de Lanzas -ya que todos los que estábamos presentes éramos consejeros-, mientras perseguía a su pequeño, que se negaba a dormir, por toda la casa, y cosía holders y cinturones para el Mercado Peregrino. Fueron separándose mentalmente cueros y telas para futuros proyectos, y programándose encuentros de danzas, matemáticas y de producción grupal.

Quien escribe, tuvo en ese momento una confirmación, un trabajo intelectual obstaculizado por sus propios nervios y por su niño tan simpático como demandante, y gran noticia. Me convocaron para cumplir un sueño, que es interpretar un poema alusivo al Cid frente al público, en un evento en que nos veremos pronto, si Dios quiere: el sábado 11 de octubre. ¿Qué elegir? Leí a la velocidad del rayo todo lo que pude del romancero cidiano, elegí un par de romances, preferí volver sobre el Poema en sí... algo no muy extenso, me dijeron. ¡Y un pregón! ¡A armar el pregón! Pero buscando información primero...

Nuestra nuevo miembro del Consejo se dedicaba a doblar papelitos con sus dedos fuera de programa -un regalo bien macizo y rojinegro por el pasado cumpleaños de Sir Martin, un premio para donar para un sorteo a beneficio-, pero con su mente bien activa: conocer sus nuevas tareas, las del resto de los consejeros, hablar acerca de los proyectos que ella tiene dentro del círculo, tanto charlas como los objetos a producir, elegir cómo, cuándo, dónde. Además, nos trajo su propia experiencia con el romancero cidiano cantado, y desde allí nuevamente divagamos por las ramas.

Mientras tanto, leíamos poemas, divábamos sobre el Cid, don Quijote, los muffins, Nino Bravo, Manolo Galván, los juguetes del pequeño... y nos reíamos, y soñábamos en voz alta, proyectando el futuro cada vez más grande de Peregrinus, fijando fechas de encuentros y eventos, investigando, produciendo y compartiendo.

Les dejo un romance para que se entretengan:

Marisa García, Consejera Diplomática.



 Pavor de los condes de Carrión

           Acabado de yantar,
        la faz en somo la mano,
        durmiendo está el señor Cid
        en el su precioso escaño.
        Guardándole están el sueño
        sus yernos Diego y Fernando,
        y el tartajoso Bermudo,
        en lides determinado.
        Fablando están juglerías,
        cada cual por hablar paso,
        y por soportar la risa
        puesta la mano en los labios,
        cuando unas voces oyeron
        que atronaban el palacio,
        diciendo: "¡Guarda el león!
        ¡Mal muera quien lo ha soltado!"
             No se turbó don Bermudo;
        empero los dos hermanos
        con la cuita del pavor
        de la risa se olvidaron,
        y esforzándose las voces,
        en puridad se hablaron
        y aconsejáronse aprisa
        que no fuyesen despacio.
        El menor, Fernán González,
        dio principio al fecho malo;
        en zaga al Cid se escondió,
        bajo su escaño agachado.
        Diego, el mayor de los dos,
        se escondió a trecho más largo,
        en un lugar tan lijoso,
        que no puede ser contado.
           Entró gritando el gentío
        y el león entró bramando,
        a quien Bermudo atendió
        con el estoque en la mano.
        Aquí dio una voz el Cid,
        a quien como por milagro
        se humilló la bestia fiera,
        humildosa y coleando.
        Agradecióselo el Cid,
        y al cuello le echó los brazos,
        y llevólo a la leonera
        faciéndole mil falagos.
        Aturdido está el gentío
        viendo lo tal; no catando
        que entrambos eran leones,
        mas el Cid era el más bravo.
        Vuelto, pues, a la su sala,
        alegre y no demudado,
        preguntó por sus dos yernos
        su maldad adivinando.
        —Del uno os daré recaudo,
        que aquí se agachó por ver
        si el león es fembra o macho.
            Allí entró Martín Peláez
        aquel temido asturiano,
        diciendo a voces: —¡Señor,
        albricias, ya lo han sacado!
        El Cid replicóle: —¿A quién?
        Él respondió: —Al otro hermano,
        que se sumió de pavor
        do no se sumiera el diablo.
        Miradle, señor, dó viene;
        empero facéos a un lado,
        que habéis, para estar par dél,
        menester un incensario.
            Agraviáronse los condes,
        con el Cid quedan odiados;
        quisieran tomar sobre él
        la deshonra de ellos ambos.

lunes, 22 de junio de 2015

Primer encuentro para la creación de un personaje medieval



Soy actriz desde que tengo uso de memoria. A los 13 años estuve en mi primera compañía. He amado siempre al teatro, como el pez ama el agua, vive en él a veces sin saber que está rodeado de él. Algo así es mi pasión por el teatro. 

No recuerdo cuándo empecé a enseñar Teatro, de pronto me di cuenta de que había un grupo de jóvenes, más o menos de mi edad, que estaban poniendo en práctica lo que les había enseñado y lo disfrutaban mucho y yo disfrutaba con ese disfrute. Por lo que en algún momento decidí “creer”, así como un acto de fe, que sí podía hacerlo, que sí podía ser profesora de Teatro. Por otro lado es siempre para mí una debilidad ver un grupo de gente que puede hacer algo con Teatro, sabiendo o no que pueden hacerlo y que no tienen quién les dé una mano, pero que en el fondo sí quieren hacer algo diferente y especial.

Así es como llegué a ofrecer a Peregrinus Albus una secuencia mensual de talleres prácticos sobre temáticas concretas para crear un personaje medieval, conocerlo, moverlo hasta poder sentirlo, para que luego sea presentado en diferentes ferias, con el secreto deseo de que seamos la admiración de todos los demás. Quiero sumar a eso una base sólida de teatro realista para que podamos presentar en el Campamento Medieval una escena corta de nuestro trabajo a todos los participantes y ser aplaudidos por todos, con sus rostros sonrientes y emocionados porque se les ha traído desde siglos atrás un recuerdo que estaba escondido en el corazón de cada uno de los espectadores y, por qué no decirlo, de los actores y actrices también.


No he puesto un pie en un escenario desde que llegué a Argentina, vengo de Chile con una crisis vocacional en donde no quiero saber nada con el Teatro. Lo que estoy haciendo ahora es una gran excepción, por cariño a la gente hermosa que he conocido en la Sala de Armas como los chicos, los sargentos, y Oso en particular. También en los encuentros fraternos conociendo a la gente del día sábado, ya que yo soy guerrera de los martes, además de Lady Marisa Juglaresa y Lady Paula la del canto dulce. Mi amor para ellos y ellas.

El encuentro primero duró dos horas y un poquito más, comenzando todos puntuales, el corazón nervioso y alegre, éramos 10 en total. Una mesa ricamente preparada para recibir a tan nobles invitados, que sin saber nada de mí, confiaron como niños en que podían hacer una hermosa tarde y así fue. Gracias a Dios que aún hay locos y locas que creen sin ver.

Trabajamos con nuestros personajes, los que queremos desarrollar más, como si tuviésemos una segunda piel. Los hicimos hablar, moverse, improvisar escenas con palabras medievales hechas al azar, conocimos lo que es la tridimensionalidad de un personaje. Nos cuidamos, por sobre todo cuidarse en una cofradía es lo esencial; nos compartimos, sacamos toda la vergüenza que venía arraigada desde décadas y fuimos un poco más nosotros mismos al jugar a hacer Teatro con la época que más nos mueve en el corazón. 
 
También nos sorprendimos de nosotros mismos al ver tanta riqueza que teníamos guardada y que no habíamos tenido la oportunidad de mostrar en ningún lugar hasta que se abrió este espacio y por supuesto nos divertimos, pasamos del juego a la actuación sin darnos cuenta, de lo lúdico a lo dramático, de ser uno mismo y alguien más. Ya estoy emocionada por convocar para el siguiente encuentro de Julio que será mucho mejor. Paz y Bien. Lady Vinka… más conocida como Lady Dragon de las Tierras altas y desconocidas del Mundo Antiguo.