martes, 30 de agosto de 2016

Otra mirada sobre los Highland Games III: Apetito y hambre.

Nuevamente nuestro incipiente cronista Daniel Alberto Casaux nos deleita con un texto basado en sus vivencias en el Campamento Medieval de Peregrinus Albus. ¡A disfrutarlo!


En toda feria medieval que se precie no pueden ni deben faltar la gastronomía y los elixires de toda índole y graduación. Esta feria no fue la excepción, pero me dio la impresión de que los puesteros de alimentos sólidos se quedaron algo cortos de sustento. Quizás se debió a que la cantidad de asistentes superó las expectativas o a un inexplicable apetito colectivo producto de alguna alineación planetaria que potenció la voracidad de la plebe. Chi lo sá?


Pero volviendo al apetito, creo necesario destacar el "hambre" del público por participar de las actividades que ofrecía Peregrinus Albus. Y hubo para todas las edades. Los niños disfrutaron grandemente de los aparejos y del uso de la espada y los jóvenes y adultos deliraron con las formaciones combinadas en un simulacro de batalla medieval. Llamó la atención en el público el apego a las instrucciones impartidas por Sir Martin. En realidad, no debería sorprender este hecho, ya que nuestro líder (carismático si los hay) es muy ducho en crear el clima necesario para transportarnos a tiempos y lugares remotos donde se recrearán los ejercicios bélicos.




Ya puestos en combate, fue notable el tácito acuerdo que se generó entre la tropa a la hora de la actuación de los arqueros. Las flechas imaginarias no carecieron de su clásico sonido producido por las cuerdas, no de los arcos sino de las cuerdas vocales de algunos guerreros.



 


Debo hacer un "mea culpa" para finalizar. Casi me quedo fuera de las formaciones combinadas por llegar tarde (estábamos de recorrida por la feria). Apuré el paso para integrarme a alguno de los cuerpos y, cuando había tomado una lanza, Facu me dice: "No, Daniel. Tomá el mazo". ¿? Manifesté mi total ignorancia en el uso de tal adminículo, pero fui socorrido prontamente por el sargento Yusti (siempre servicial), que me instruyó en los rudimentos de la utilización del arma en cuestión. Sin perjuicio de ello, y con espíritu autocrítico, reconozco que parecía un híbrido entre uno de los hermanos Macana y Quasimodo. Pero sabrán comprender a este coeptus y le tendrán la paciencia necesaria en el aprendizaje del correcto uso del mazo. Es cuestión de tiempo.



Daniel Alberto Casaux, coeptus del C.E.M.E. de Peregrinus Albus, sobre una idea de Marita Balbi (Nona Biblio)

sábado, 27 de agosto de 2016

Mi primera feria medieval

Llegó la primera reseña de los Highland Games de la mano del entrañable Daniel, Coeptus del C.E.M.E. de Peregrinus Albus. ¡Muchas gracias por tus palabras!

MI PRIMERA FERIA MEDIEVAL

Nunca usé bigotes, ni barba ni patillas. Y un buen día me decidí. Se acercaban los Highland Games III, mi primera feria medieval. Empecé con una incipiente "mosca" debajo del labio, luego "dibujé" un proyecto de barba de forma ovalada y, por último, me dejé crecer el bigote, al que le dí forma alargada y respingada en los extremos.


Toda esta producción buscaba una suerte de personaje anónimo que no desentonara con los barbudos y bigotudos esgrimistas de nuestra sala Sala de armas, muchos de ellos con experiencia directamente proporcional a la cantidad de pelo en la cara. En mi ámbito laboral ya soltaron apodos como D'Artagnan, el Zorro, el Templario y "tenés sucio arriba del labio"(algunos pueden ser algo hirientes).


Calculé que llegaría al domingo 15 de agosto con un aspecto de guerrero medieval europeo bastante decente. Y ese día finalmente llegó. Era la primera feria medieval a la que asistimos con mi mujer. Hacía mucho tiempo que nos había picado el bichito de la curiosidad por todo lo relacionado con el Medioevo y nunca, hasta ese domingo, habíamos concretado nuestro anhelo. Lo curioso es que fui actor y espectador en un mismo envase, algo impensado hace un par de años atrás.

 
En un momento en que recorría la feria buscando saciar nuestra sed, un compañero de armas me manifestó su sano asombro y orgullo por lo completo que se veía nuestro campamento y por la variedad y calidad de actividades desarrolladas. En ese preciso momento tuve la misma percepción y sentimiento que mi camarada.


Mi primera feria medieval, los Highland Games III, no serán para mí unos juegos más. Pertenezco a Peregrinus Albus ... y no es poco.


Daniel Alberto Casaux