sábado, 27 de agosto de 2016

Mi primera feria medieval

Llegó la primera reseña de los Highland Games de la mano del entrañable Daniel, Coeptus del C.E.M.E. de Peregrinus Albus. ¡Muchas gracias por tus palabras!

MI PRIMERA FERIA MEDIEVAL

Nunca usé bigotes, ni barba ni patillas. Y un buen día me decidí. Se acercaban los Highland Games III, mi primera feria medieval. Empecé con una incipiente "mosca" debajo del labio, luego "dibujé" un proyecto de barba de forma ovalada y, por último, me dejé crecer el bigote, al que le dí forma alargada y respingada en los extremos.


Toda esta producción buscaba una suerte de personaje anónimo que no desentonara con los barbudos y bigotudos esgrimistas de nuestra sala Sala de armas, muchos de ellos con experiencia directamente proporcional a la cantidad de pelo en la cara. En mi ámbito laboral ya soltaron apodos como D'Artagnan, el Zorro, el Templario y "tenés sucio arriba del labio"(algunos pueden ser algo hirientes).


Calculé que llegaría al domingo 15 de agosto con un aspecto de guerrero medieval europeo bastante decente. Y ese día finalmente llegó. Era la primera feria medieval a la que asistimos con mi mujer. Hacía mucho tiempo que nos había picado el bichito de la curiosidad por todo lo relacionado con el Medioevo y nunca, hasta ese domingo, habíamos concretado nuestro anhelo. Lo curioso es que fui actor y espectador en un mismo envase, algo impensado hace un par de años atrás.

 
En un momento en que recorría la feria buscando saciar nuestra sed, un compañero de armas me manifestó su sano asombro y orgullo por lo completo que se veía nuestro campamento y por la variedad y calidad de actividades desarrolladas. En ese preciso momento tuve la misma percepción y sentimiento que mi camarada.


Mi primera feria medieval, los Highland Games III, no serán para mí unos juegos más. Pertenezco a Peregrinus Albus ... y no es poco.


Daniel Alberto Casaux