domingo, 19 de abril de 2015

¿Cómo nace una espada de madera?

Las películas nos han mostrado cómo el fuego es necesario para templar una espada de metal, el juego entre fuego y frío permite modelar con martillazos esa espada que ahí es tan blanda pero que luego tendrá la dureza para chocar contra otras espadas. Al leer todas estas palabras sé que tu mente se ha plagado de imágenes inventadas o robadas de libros o películas, pero ¿cómo nace una espada de madera?  Sin fuego pero sí con calor, sin pasar por un estado de ser el material más blando para moldear, cómo entonces ser una espada. Aquí intentaré describir la experiencia tras mi primer taller de madera para realizar una espada que aún está en proceso de crecimiento pero que ya se ha materializado.










El primer paso fue elegir una vara de madera, pudiendo elegirla por las betas, el color y, por qué no, por su aroma. Ahí estaba la espada escondida en ese trozo de madera, solo había que tener ojos para verla y ganas para lograr ese objetivo.


Una vez elegida la madera, había que personalizar esa espada para que fuera única o, mejor dicho, para que sea a nuestra medida, no solo en relación a nuestro porte físico, sino a medida de nuestro gusto estético, nuestro gusto por la simetría o no, mostrando nuestras propias imperfecciones, obsesiones y capacidades con el trabajo manual y nuestra paciencia y dedicación.


Una vez medida, dibujando el contorno de la espada sobre la madera, había que hacer que un prisma se transforme en una espada. Entonces el primer paso fue construir esa cruz que nos protege. Parece muy fácil simplificado en dos ejes ortogonales pero cómo se hace para que resista los golpes sin quebrarse. Entonces ahí comenzó el primer trabajo de templar, no la espada sino nuestra alma. Hacer que esas piezas tal cual rompecabezas encajen en la medida justa. Pero lo bueno fue que era uno el que tenía que dar forma a ese rompecabezas, y ahí vino el trabajo fino con la madera. Probar, limar, probar, volver a limar, volver a probar y volver a limar. Trabajo que se iba haciendo en un clima donde el aroma que emanaba de la madera nos cautivaba y nos calmaba para no desesperar si las piezas no encajaban aún. Así como el trabajo de una hormiga, fue limar milímetro a milímetro y de repente: todas las piezas encajaban sin esfuerzo, y sin dejar luz entre ellas. La tarea estaba terminada... ¿Estaba terminada? Nooooo.


Luego, al igual que lo que hay que hacer en la vida cuando uno cree que todo está en el lugar justo, hay que desarmar y luego volver a armar para ver si realmente son las piezas correctas, si de verdad encajaban o si fuimos engañados por el deseo. Ahora sí, habiendo encajado en un segundo momento, ahí estaban preparadas para pegarse las partes que darían forma a la espada.


Pero para terminar este primer trabajo, el segundo paso fue hacer que una espada de un mundo poliédrico, con mil aristas, se convirtiera en un cuerpo con curvas y sin diferentes facetas, sino con una sola. Ahí vino el trabajo de modelar con las herramientas la madera sin apuro, yendo y viniendo con la lima, dando forma a la madera.


Es así como tras horas y horas que el reloj indicó sin ser percibidas, una rama del árbol pasaría a ser la mejor espada, la mejor no en comparación con otras espadas, porque habrá algunas otras mejores, más prolijas, más simétricas, más estéticas, pero esa será la mejor espada porque es MI ESPADA, y yo le di forma a semejanza de mi templanza.


Así nace una espada de madera.... sí, ya sé, algunos se preguntarán: ¿para qué una espada de madera? La primera respuesta fácil sería: para ejercitar sin lastimarnos. Pero tras el taller uno se da cuenta de que esa respuesta es tan incompleta. Una espada de madera hecha con nuestras manos es el reflejo de nuestra alma materializada por nuestro propio esfuerzo y trabajo.


Mónica, peregrina.

miércoles, 8 de abril de 2015

Nace una nueva espada

Cristian, quien comenzó su entrenamiento en Sala de Armas del CEME hace apenas medio año, ya es uno de nuestros miembros más activos. No solo ha participado de las actividades internas del grupo, sino que es uno de los nuevos partícipes del Círculo Histórico, colaborador de eventos públicos, y ya ha comenzado a trabajar su propia espada en el Taller de Madera del Peregrino. Nos cuenta cómo fue la experiencia:




¿Qué me pareció el taller?

Bueno, como te comenté, no es mi primera vez encontrándome en talleres, o enfrentándome a herramientas –aludía a su paso por la escuela industrial-, así que para mí fue no solo recordar que me agrada trabajar con madera y poner a prueba otros conocimientos en lo personal, sino que también, desde un punto objetivo, fue sencillo. Obviamente esto es para que quien no tuvo experiencia pueda desempeñarse de manera efectiva y tranquila. Me pareció también directo, porque por más que cada quien maneja sus tiempos (al igual que ocurre en la Sala de Armas) se propusieron objetivos claros a completar en el taller. E instructivo, ya que, como Martín mencionó, brinda no solo la posibilidad de trabajar en el taller, sino también el conocimiento para encarar de manera propia algo fuera del mismo y llegar a ser proactivo con el conocimiento. Como se habló en la reunión del Círculo Histórico, eso a mi entender es necesario: “proactividad” y un poco de “autodidactismo”, si es que existe esa palabra, para completar un proyecto y poder compartir con el grupo el progreso.


Mencionaste que cada quién maneja sus tiempos, ¿cómo es eso?

Personalmente, con todas las máquinas que usé ya estoy familiarizado, y en realidad, es mejor ir lento si nunca manejaste determinada máquina. Es no tener miedo, solo respeto, y tomarlo con calma.


¿Alguna vez se te ocurrió antes darle este uso a tus conocimientos?

Sí, para ser honesto. Pero cono en su mayoría soy autodidacta, y como siempre es para mí, lo pospongo.


¿Sentís que te sirvió el taller?

Sí, porque por más autodidacta que uno sea, o por más conocimiento previo que tenga, ayuda que haya alguien que te guíe en los primeros pasos. Es más, adelante veré hacer una espada estilo vikinga para mi.


¿Volverías a participar de este tipo de talleres?

Sí, creo que de momento sería en lo que más podría ayudar al grupo. Dando una mano por esa parte.


¡Gracias, Cristian, por tu buena onda y por tu ejemplo!

Marisa Fernanda García 
Consejera Diplomática de Peregrinus Albus

domingo, 5 de abril de 2015

Primera reunión del Círculo Histórico en 2015

Los entusiasmados miembros del Círculo Histórico de Peregrinus Albus invadimos la casa de los padres de Sir Martin hasta la medianoche del pasado sábado 28 de marzo. Antes de comenzar la reunión, que se realizó al finalizar una de las clases semanales de esgrima medieval del CEME, nuestra consejera de ceremonial Doña María nos agasajó con una nueva receta del Mesón para que diéramos nuestra opinión entre todos, muchos de quienes por primera vez pudieron sentirse integrados en la selección de estas novedades culinarias. Pocos minutos después, se apagaron las luces y fui sorprendida por una torta de cumpleaños que irrumpió en la noche para agradecerme que, a pesar de haber cumplido años el día anterior, estuviera presente. Gael, hijo de Marcelo, miembro del CEME, quien estuvo presente, había cumplido también sus años un par de días antes, y se sumó al festejo. Con el dulce alimento y el aire de fiesta, nos predispusimos para la charla que continuó.


Nosotros mismos nos maravillábamos al ver el número de peregrinos allí reunidos, en pos de una actividad cultural que implica tiempo y esfuerzo no remunerados, cansados luego de una semana laboral y muchos de nosotros tras las dos horas de una exigente clase de entrenamiento. Muchos de los miembros acudían por primera vez, curiosos e interesados, y otros volvíamos con novedades y deseos de escuchar cómo habían avanzado nuestros compañeros, y si se presentaban ideas nuevas. Había mucho que escuchar y aprender, dado que la gran cantidad de nuesvos miembros nos obligó a cambiar la organización interna, así que primero necesitábamos comprender cómo íbamos a planear este año pletórico de ansiedades y promesas de actividades y proyectos culturales en Peregrinus Albus.


Pero llegó el momento en que los miembros ya activos pudimos exponer nuestras experiencias. Hablamos sobre asedios, armaduras, vestimenta, historia y juglaría. Cada uno de nosotros empezó a elaborar mentalmente las ideas que ya habíamos imaginado, y a vislumbrar proyectos nuevos al escuchar lo que nuestros compañeros tenían para compartir. Nos hicimos preguntas cuyas respuestas ansiamos ir dilucidando con el correr de nuestras investigaciones y con el compartir en las reuniones que vendrán. Quienes han podido avanzar más con sus proyectos, nos confesaron hasta qué punto estas preguntas iniciales no serán sino la puerta de entrada anuevos intereses que hoy aún desconocemos.


Brindemos porque 2015 promete ser un gran año. Gracias a todos los que colaboran con el Círculo Histórico.


Marisa Fernanda García 
Consejera Diplomática de Peregrinus Albus