viernes, 18 de octubre de 2013

Reseña sobre Nuestra Participación del TAM 10ma Edición


     El pasado sábado cinco de octubre tuvimos la dicha de pasar un día maravilloso en las tiendas que Peregrinus Albus llevó al Torneo de Arquería Medieval del C.U.D.A. Fue la primera vez que participé de un evento al aire libre y de esta magnitud con el grupo, y la experiencia fue inolvidable.

     Los chicos se juntaron para cargar el material a llevar al stand a las seis y media de la mañana. Llenaron una camioneta con armas, telas, maderas, comida, carteles… ¡qué cantidad de cosas, todas producidas en los talleres de Peregrinus!



     Yo llegué alrededor de las diez y media de la mañana. Me esperaba un hermoso vestido que todavía no conocía terminado y que me sorprendió. Algunos chicos estaban terminando de armar el sector de juegos medievales, preparando los carteles con las instrucciones; otros, terminando de armar las carpas y el sector en el que se harían las clases y demostraciones. Fer preparaba el mostrador para el Mesón, con muestras de cada una de las delicias que se venderían y cartelitos con los ingredientes y precios. Yo llegué a ayudar cortando volantes, pero ¡había tantas cosas para hacer en ese enorme stand dividido en cuatro sectores!
 

    Ya a las once, los que querían hicieron la clase al aire libre, dirigidos por Javier. Nunca vi a los peregrinos disfrutar tanto del uso de las distintas técnicas y armas aprendidas durante las clases. Quienes estaban más avanzados, más variaban en lo que hacían -estamos en época de revisiones y evaluaciones en el Círculo de Esgrima Medieval Europeo, ya que a fin de año se define quiénes están capacitados para pasar de año y quiénes no, y los chicos aprovechan cada clase para repasar los temas de cada nivel-, pero todos disfrutaban enormemente del aire libre. Los primeros visitantes que no concursaban en el torneo de arquería comenzaron a acercarse e interesarse, y algunos de ellos estarían durante horas en el stand del grupo.

     Yo esperé impaciente que abriera el Mesón, porque la tarta de peras y manzanas al malbec llenaba el aire con su aroma y no me dejaba apartarme. Toda la comida se veía muy bien, y todo lo que probé, que fue bastante, tenía un sabor excelente. Me sorprendió las colas que se hacían para comprar comida -Fer, ayudado por Lily y por Mariana, a veces no daban abasto-, y por supuesto todo desapareció. Había personas que habían participado del TAM de 2012 y venían preguntando por tal o cual cosa que habían probado en la edición anterior, ¡y todavía lo recordaban!



     Terminada la clase, abrimos el stand para que quienes quisieran pudieran conocernos.



     El sector de juegos, tan bien preparado con los tableros hechos en cuero y las reglas impresas según el “Libro de tablas e dados” de Alfonso el Sabio, se llenó de chicos a quienes Myca y Yusti pudieron explicar las reglas y ayudar a jugar. El sector de entrenamiento se llenó de peregrinos atentos y entusiastas con ganas de dar clases iniciales a quienes se quisieran acercar, y con chicos que hacían cola esperando que les llegara el turno. Mientras tanto, Martín y Rodrigo charlaban con el público, mostrándoles los productos de los talleres de Peregrinus -espadas, escudos, cuchillos, mazos y lanzas de madera; armaduras y cofias de cota de malla; brazales, cascos, botas, cinturones de cuero- y otros elementos representativos de la época. En el sector de la Biblioteca también estaban las reproducciones de los manuales en los que se basan las clases de esgrima, y algunos de los tantos textos que usamos en nuestras reuniones periódicas sobre la cultura del medioevo. También habían llevado flechas, muestras de puntas de flecha, cuchillos de hueso… las charlas y las demostraciones encendían a los hablantes tanto como al público, que no dejaba de acercarse. Con el correr de las horas, otros peregrinos -entre los que me incluyo- nos hicimos cargo del desafío y comenzamos a exponer nuestros propios conocimientos a la gente que observaba diferentes elementos del stand. Esteban y Miguel les explicaban lo que hacía nuestro grupo y a veces los ayudaban a probar armas o armaduras. Facundo, cuando no daba clases ni exhibiciones, se acercaba a colaborar en las fotos con las armas de metal, y también colaboraba en las explicaciones.



     Martín Gambetta, quien conoció a la agrupación un año atrás en el TAM de 2012, decía “no puedo creer que hace un año yo estaba del otro lado… y hoy estoy acá, hablando con el público y dando clases”. Los más chiquitos estaban felices con él, Miguel y Myca, que se encargaron de enseñarles.
 




     Hacia el mediodía llegaron las Laudate Dominum. Habían dado a la mañana un espectáculo para la cátedra de Literatura Medieval en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, y nos llenaron, como siempre, con su color y su música. Algunos de los visitantes las esperaban ansiosos, a la espera de obtener una copia de su reciente primer disco; pero lamentablemente tienen que seguir esperando un ratito más, ya que está muy próximo el lanzamiento. Germán el Caminante se unió a ellas un ratito más tarde. Disfrutamos del sonido dulce de su arpa, de las interpretaciones actorales de romances viejos, de la “versión culta” de la canción del oso y la doncella, y de las hilarantes estrofas de las coplas subiditas de tono que ha recopilado.

     Todos lo disfrutamos muchísimo, y el cansancio no se notó en los rostros peregrinos. Terminado el torneo de arquería, comenzamos a desarmar entre todos. Telas, mesas, parantes, armas, tientos de cuero e hilos de todos tamaños, todo debía quedar armado y colocado en su lugar. La generosidad de los chicos no cesó ni siquiera al final, a pesar de que muchos de ellos iban a celebrar el cumpleaños de uno de ellos. Cerca de las nueve de la noche llegó la camioneta para volver a llevar los elementos a la Cueva del Oso, y una vez allí fue el verdadero punto final del evento. Saber que este Caminante Blanco hace apenas tres años que anda de romería por el mundo es algo que llena de orgullo a cada uno de nosotros, porque es la prueba de que todo lo que se hace con ganas, compromiso y voluntad, se logra, y que entre todos nos podemos ayudar a crecer y superarnos cada vez. Pronto llegará un nuevo evento, pero mientras tanto siguen las clases, las evaluaciones, los talleres, los video-debates, las degustaciones, la preparación de personajes por parte del Círculo Histórico… no hay tiempo para este peregrino para sentarse a esperar. La vida es una aventura, y así la estamos viviendo entre todos.



Marisa Fernanda García
Consejera Diplomática de Peregrinus Albus