martes, 29 de junio de 2010

NEWS: Concurso Literario 2° Semestre 2010

Estimados Peregrinos,

Como avance de lo que se vendrá con el Concurso Literario para esta segunda mitad del año les acercamos un breve relato de ejemplo. Estamos elaborando las bases del concurso para que puedan empezar a anotarse.


Relato: "Somos del Alba"

Mi nombre es Teobald de Louen, y he decidido inmortalizar estas palabras. Soy testigo presencial de aquella alba cuando muchos corrían asustados a guarecerse tras la ilusión de seguridad que proporciona el castillo de Thales. Los mensajeros habían anunciado fatigados la inminente presencia del enemigo proviniendo por la ruta norte desde el río Lancaster. Las trompetas anunciaron el último aviso para que el pueblo entrara a la fortaleza antes que las puertas sean cerradas. Mientras caminaba por este sendero hacia lo incierto, vi aquella imágen que he de recordar tan fielmente como el día que ocurrió.

Eran ellos, los peregrinos que portan el color de la noche y de las fauces de las bestias. Marchaban lento y seguros hacia la confrontación dejando atrás la facilidad y protección de estas murallas. Viajaban con la primera luz del día contra el enemigo, más bien flanqueándolo hacia los bosques del Este. La tranquilidad que transmitían sólo me fue posible de entender como aquella que surge con la libertad de conciencia, de los hombres que no tienen deudas con sus dioses y mucho menos algo que el hombre pueda quitarles. Su honor, era el equipo más preciado que cargaban y la supervivencia de sus pueblos su mayor legado.

La columna pasó ante mi, con la cabeza en alto y sus cánticos fortaleciendo el espíritu. Muchas lunas pasaron sin saber de ellos y gran parte de ellas con el enemigo sitiándonos. No podíamos comprender la razón de su partida, dividiendo las fuerzas y perdiendo el contacto. Desconocíamos su ubicación y su plan. Pero suponía que existiría alguno. Cuando el ataque inició esa noche, el color rojo de las flechas incendiaras trazó el cielo, y el estruendo de las armas de asedio hizo vibrar el campo entero. Nuestras tropas defendían el avance desde lo alto de los muros y las torres mientras que la caballería aguardaba frente a la puerta principal.

De pronto las piedras cesaron junto a las flechas y un caos se precipitó sobre el enemigo. Sus batallas se desordenaron en medio de la confusión y algunas retrocedieron hacia la línea posterior. Otras permanecieron firmes. El fuego de nuestros arqueros entonces se concentró en un número menor de objetivos y pasado un tiempo la caballería salió a su persecución cuando se retiraban ante la impotencia de escalar las murallas bajo el fuego aliado.

La batalla terminó con la huida del enemigo a primera hora del día. Así como fueron los primeros en partir, aquellos peregrinos del alba fueron los últimos en regresar. Portando sus heridas como trofeo de guerra y el anonimato de la noche y el sigilo de su táctica como un secreto entre ellos y el señor de estas tierras. Tal vez nadie conozca nunca la verdad de lo ocurrido esta noche y la humildad de esos osos armados nunca revele los misterios de su legado; pero muchos recordaremos su anonimato y el contorno de las figuras marchando con el alba.


Semper Fidelis


Martin Horacio Liparoti

Portavoz de Peregrinus Albus